Archivo | enero 2014

Realmente es Hiperactividad y Déficit de Atención?

trastorno-por-deficit-de-atencion-con-hiperactividad-300x295

Hiperactividad y/o Déficit de Atención?

Ante todo quiero remarcar que las palabras que voy a exponer en este escrito no están basadas en estadísticas ni en estudios científicos, solo y exclusivamente soy una madre con un hijo al que le han colgado una etiqueta: Déficit de atención.

Desde pequeño S marcó una gran diferencia entre él y los demás niños de su edad, mordiscos ante la imposibilidad de ser comprendido o de comunicarse, una inquietud extremadamente movida incluso mientras dormía, una actividad inagotable durante todo el día que, poco a poco, se fue calmando y solventando según el niño iba madurando.

Recuerdo que siendo un bebé que aún gateaba, me veía forzada a no observarle ante sus intrépidos juegos en los parques infantiles. Las demás madres se preguntaban con asombro ¿dónde estará la madre del bebé que a gatas se acerca al tobogán, trepa las escaleras y se tira boca abajo por él?. Reconozco que la primera vez que S intentó hacer aquello intenté persuadirle de hacerlo pero el deseo del niño por realizar aquella hazaña y mi comprensión sobre que a los niños hay que dejarles desarrollarse según su “instinto” me llevaron a dejar que el niño lo experimentara. Tras la primera vez vinieron muchos juegos peligrosos ante los cuales mi miedo porque le pasara algo me llevaba a no mirar mientras los realizaba, temiendo las peores consecuencias ante tales osadías.

Cuando S llegó a sus 6 años tuvo que empezar a aprender en el colegio a leer, escribir, etc. Los primeros años de colegio fueron más tranquilos que los que después siguieron, parece ser que el niño tenía curiosidad por aprender a leer y a escribir así que, no con muchos problemas esos primeros años se pasaron sin muchos altibajos mientras que el niño desfogaba su ardorosa actividad con los juegos.

En 4º empezaron los verdaderos quebraderos de cabeza, cuando los tutores del niño comienzan a llamarte para expresarte que el niño no se centra en lo que se habla en clase, que no para en el sitio, que se le olvidan las cosas, que busca tretas y artimañas para no hacer los deberes, etc. etc porque es una retahíla bien larga la que te relatan.

Como madre anclada en las normas sociales y ante la magnitud del problema que te presentan los tutores del niño, empiezas a preguntarte si el niño tiene algún problema de aprendizaje, que quizás su capacidad intelectual no esté a la altura, etc. Le llevas a especialistas quienes empiezan a usar el término hiperactividad y déficit de atención, cuyos síntomas, definen por completo a tu hijo:  Movimiento continuo, falta de atención, impulsividad, inquietud, baja autoestima originada por los castigos y regañinas de padres y profesores, desorganización, sordera ficticia, …. En fin una serie de síntomas que más de uno de nosotros, ya maduritos, hemos tenido cuando hemos sido niños y jovencitos y que aún seguimos teniendo.

Los expertos médicos lo definen como un trastorno de la conducta de origen neurobiológico y te muestran imágenes de cerebros con y sin hiperactividad. Sin embargo, la forma de dictaminar el TDAH no es un escáner cerebral sino una larga retahíla de preguntas y pruebas con el manejo del ordenador. Dependiendo de la puntuación que el niño saque en esos test se dictamina si la tiene o no, si se trata solo de déficit de atención e incluso te pueden llegar a decir que el niño tiene un coeficiente intelectual muy por debajo de la media. (Test que, por cierto, cualquier persona puede hacer, está colgado en la red, y cuyos resultados sorprenden pues la mayoría muestran signos de hiperactividad).

Dios qué susto se lleva uno ante los resultados del test. No conozco a ningún padre/madre con hijo/a hiperactivo que no haya pensado que su hijo tiene algún retraso mental”.

Comienza así una andadura de visitas al psicólogo, tanto para el niño como para los padres, visitas al neurólogo, asistentes sociales; cualquier cosa que te aconsejen es válida porque un padre/madre lo único que le mueve es que su hijo no se vea excluido de la sociedad.

El tratamiento que mandan es siempre a base de medicamentos, drogas que adormecen al niño, dejando de ser él mismo e intentando que así pueda centrarse en los estudios. Sé de muchos niños que con la ingesta de esta medicación han conseguido centrarse en los estudios y sacan buenas notas y sé de muchos otros, incluido S, que ni la medicación ha podido hacer que él se centre en los estudios.

Es muy triste ver que tu hijo, un niño alegre y juguetón, pasa a ser un mueble más aposentado en el sofá o tirado en el suelo embobado mirando un coche. Y me preguntaba constantemente: ¿y todo para qué, para aprobar las asignaturas?.

Como otros cientos de padres le proporcioné al niño el medicamento, más que tranquilo le observaba sedado, más que atento adormecido y calmado, me parecía que más que ayudarle a estudiar y a centrarse le estaba dando medicación para que no molestara ni en casa ni en el colegio. El resultado de las notas??? Bueno, algunos trimestres bien, otros trimestres fatal. ¿Y dónde se originaba esa diferencia? La única explicación que he vislumbrado ha sido en si el tema a tratar le gustaba  o no.

Tras observar al niño durante un largo tiempo la conclusión fue que el niño dedicaba atención y aprobaba las asignaturas o temas que le interesaban, obviando las que, para él, eran aburridas o no interesantes, habíamos conseguido que se quedara quieto en su sitio en el aula; en casa, tras hacer los deberes que le interesaban no jugaba ni disfrutaba como antes, la alegría del niño había desaparecido por completo.

Los resultados fueron puestos en manos del neurólogo quien directamente le dijo al niño: S las pastillas no te van a hacer aprobar, tienes que poner de tu parte¡¡¡

Estaba claro, las pastillas no eran necesarias, lo realmente necesario es que el niño quisiera aprender en el colegio: sin esa base todo lo demás era infructuoso.

Retiré al niño la medicación y me dispuse a indagar otras terapias alternativas. Las flores de Bach le ayudaron a corregir ciertos comportamientos pero, igualmente, ante la retirada de la ingesta el niño volvió a ser él mismo y tampoco se vieron diferencias ante los estudios o su concentración. Con el reiki y la sanación con el péndulo hebreo he conseguido equilibrarle en todos los sentidos pero tampoco se ha logrado lo que se pretende.

Y esa es la gran pregunta.

¿Qué es lo que pretendemos como padres? ¿Ayudar a nuestro hijo o modificarle, cambiarle para que se integre en la sociedad?

A la vista está que estos niños son inquietos mentalmente, necesitan tener un estímulo para despertar su atención, un estímulo interesante. ¿Y cómo el colegio les estimula?

Disfrutamos malamente de una enseñanza obsoleta que no se ha desarrollado al mismo ritmo que la sociedad y las nuevas tecnologías.

¿Cómo hacer que un niño que, desde que nace maneja las últimas tecnologías, se esté quieto en una silla mirando a un aburrido personaje que escribe en una triste pizarra?

Nintendo, wii, la play, ordenadores, internet, televisiones interactivas, móviles y queremos que tras experimentar todo eso se centre en una triste pizarra???

Por dios¡¡¡

Hay muchas opiniones sobre el TDAH y el Déficit de atención, tanto a favor como en contra. El resultado de mis investigaciones sobre el caso es que es una enfermedad nueva cuyo porcentaje va en aumento. ¿Nueva? Que yo sepa un primo mío era hiperactivo y no se le etiquetó, actualmente, trabaja aunque no precisamente en el objeto de la carrera que estudió. El padre de S tuvo los mismos síntomas y tampoco fue tratado, ahora es un hombre con empresa propia. Yo misma, cada día me observo y examino mi conducta, y todos los aspectos que forman mi carácter están dentro de lo que es designado como hiperactividad. Estos son personajes muy cercanos a mí pero ¿cuántos científicos conocemos que no hayan cuadrado dentro del sistema educativo de su época?

Edison, un niño precoz que empezó a hablar a los 4 años y desde más pequeño aún ya mostraba interés por los aparatos mecánicos y que, sin embargo, con siete años fue escolarizado y duró tres meses en el colegio, su aburrimiento, una profesora sin paciencia que no quería responder las miles de  preguntas que Edison lanzaba hizo que su madre le sacara del colegio y le educara ella misma. Los hermanos  Wright, pioneros de la aviación, se saltaban las clases del colegio apoyados por su padre para que pudieran trabajar en sus proyectos. Benjamín Franklin, asistió al colegio solo durante dos años de su vida, desde los 8 hasta los 10 años.

Y el ejemplo del propio Einstein refleja a muchos niños de hoy en día que son etiquetados de hiperactivos y con déficit de atención. Como niño, Albert tenía dificultades de aprendizaje, y sus padres estaban preocupados por su desarrollo intelectual. El no hablaba nada hasta los cuatro años de edad, y aun después hablaba con dificultad hasta los nueve años. En la escuela era infeliz. Sus profesores dijeron que él era lento en comprender, no era sociable, y siempre soñando. Einstein mismo escribió más tarde: “El espíritu del descubrimiento y del pensamiento creativo se pierden en el aprendizaje rutinario (de la escuela).”

Agatha Christie jamás acudió a la escuela y podría seguir enumerando científicos, presidentes de estados, escritores, pintores, …. cientos¡¡¡

Hay muchos neurólogos, científicos y médicos, especializados en TDAH que ya desmienten la existencia de esta enfermedad, argumentando que es una forma de que las futuras personas ya maduras no salgan de los cánones marcados por la sociedad, que es algo natural en el niño el explorar, la creatividad, la inquietud y la movilidad constante, así como el estar distraído.

Por supuesto, también hay multitud a favor de la opinión de que existe esta enfermedad y en todas sus explicaciones se escucha siempre el mismo objetivo: “que sean capaces de integrarse en la sociedad”, “integración social”.

Particularmente, veo en mi hijo cualidades y capacidades que no son cuantificables en el medio educacional, ningún profesor ni monitor ni maestro se ha dado cuenta de cuánto sabe de programas informáticos o de cómo desarrollar ciertos juegos o de cómo realizar vídeos y colgarlos en la red; tampoco pueden notar su capacidad de ayuda hacia los demás, ni el amor infinito que muestra hacia sus congéneres, la relación estrecha que tiene con la naturaleza y los animales que en ella conviven,  su escala de valores tan hermosa que nada tienen que ver con la competitividad y la afán de posesión que se mama en el colegio y, sí mucho que ver con la tolerancia, el respeto, la hermandad, la cooperación y la colaboración.

Estos niños tachados de hiperactividad y déficit de atención son niños que vienen a derribar el sistema educacional actual, a derribar esa red en la que se nos enseña a competir pisando a los demás, a derribar los valores actuales y enseñarnos los valores éticos y morales de acuerdo con el amor que el ser humano lleva dentro y ha perdido.

¿Queréis ver a S totalmente atento en una conversación? Hablad sobre el amor, sobre el Universo, sobre los Maestros Ascendidos, sobre la ayuda que debe prestar el ser humano a su hermano, otro ser humano, hablad sobre el trato que hay que dar a los animales y a los seres vivos; en definitiva, hablad delante de cualquier niño sobre los valores que nos han ido quitando durante siglos: El amor, el perdón, la hermandad, el respeto y entonces, vuestros hijos atenderán.

Podría haber incluido en este escrito un sin fin de links que remitieran a miles de opiniones a favor y en contra, ustedes pueden cotejar e informarse sobre todo lo que he expuesto. Indaguen, investiguen y confirmen o desmientan pero lleguen ustedes a su propia conclusión en base a su hijo.

Porque lo que realmente estamos intentando hacer es que nuestros hijos entren en nuestro rebaño, que sean una oveja más manejada por el poder, este mismo poder que nos tiene adormilados, pisados para que no seamos conscientes de la realidad pura: somos un rebaño y nos dirigimos donde el poder nos diga, sin voluntad propia y mucho menos voz y voto, solo somos números cuantificables monetariamente, si la cantidad sale con signo negativo no servimos.

A estas alturas se estarán preguntando ¿cuál es la solución? La única solución que veo es el respeto a nuestros hijos, el apoyarles ante sus decisiones, el fomentarles lo que realmente les gusta hacer, el amarles incondicionalmente aunque suspendan porque si se hace eso su autoestima no se verá mermada;  y paciencia, porque algún día este mismo niño que hoy nos supone un trastorno tomará sus propias decisiones y nos sorprenderá con su saber.

Total, ¿qué tenemos que perder? Tal y como está hoy en día la situación en España, el cursar estudios no es garantía de trabajar el día de mañana, ya desapareció la época en que tener una carrera era sinónimo de ser alguien en el futuro; hoy, prima el trabajar para vivir y obreros siempre serán necesarios, ahora, antes, y siempre.

Sinceramente, lo único que deseo es que, el día de mañana,  trabaje en lo que trabaje, sea feliz pero si continuamos forzando a que estudien a través de castigos y regañinas, no veremos hijos felices en el futuro sino personas con demasiados complejos como para gobernar autónomamente sus propias vidas.

Al fin y al cabo, la historia nos ha dado personajes con grandes mentes sin haber pisado jamás un colegio, ¿por qué no puede ser uno de ellos nuestros hijos? Y si no lo fuera, si en el futuro, no fuera una persona brillante ¿qué ocurriría? Simplemente, que tendríamos a un obrero más en el mercado laboral, tampoco es tan grave, ¿no les parece?

Dejemos de regañar, dejemos de castigar, dejemos de medicar para someterlos y apoyémosles con amor y respeto.

 

Anuncios

Geopatías.- Qué son y cómo nos afectan

geopatologia

Qué son y cómo nos afectan las Geopatías?

La palabra Geopatía deriva del griego “geo” (Tierra) y “pathos” (enfermedad) y se utiliza para denominar una zona o lugar donde la emisión de las radiaciones electromagnéticas emanadas de la Tierra pueden afectar a la salud física o psíquica de las personas.

¿Cuáles son estas energías telúricas?

* Las venas de agua subterránea o ríos subterráneos, mientras mayor sea el caudal o su velocidad, más nocivo para nuestra salud. Lo cual se agrava aún más si la energía que emana está originada por corriente de agua sucia subterránea, de desechos.

* Las chimeneas cosmotelúricas, respiraderos de radiación que surgen aleatoriamente del subsuelo son una de las más peligrosas.

* Las redes telúricas de Hartmann y la red de Curry que rodean al planeta y sirven que que descargue parte de la energía que genera dentro de sí mismo, de parte que le llega del Universo y de la contaminación electromagnética artificial y que acaba penetrando en la Tierra.

Estas energías telúricas son las más conocidas aunque la enumeración es aún más larga: Vórtices, Malla Peyré, etc.

¿Por qué nos afecta?

Los niveles energéticos de una persona sana ronda entre los 7000-8500 UB (unidades Bovis) y para que la radiación que recibe la persona se considere nociva ha de estar por debajo de las 6000 UB, cantidades muy pequeñas pero suficientes para alterar nuestra salud.

Cómo nos afecta?

Si permanecemos durante mucho tiempo sobre ellas acaban afectando al sistema nervioso, endocrino y hormonal, principalmente. Nuestro nivel energético va bajando y originando un lugar idóneo para las bacterias, por ejemplo, que necesitan de una energía de entre 3000 y 4000 UB, las personas enfermas de cáncer suelen vibrar entre los 3500-4000UB.

La exposición prolongada a estas energías origina enfermedades en el cuerpo que pueden causar enfermedades degenerativas.

Hasta ahora he oído con frecuencia “enfermé cuando me cambié de casa” ó “no sé qué me pasa pero estar en el trabajo me cansa demasiado”, comentarios así deberían servirnos como un aviso de alarma para averiguar qué está pasando y cuál es la causa.

Qué podemos hacer?

No siempre es la geopatía la causante de todas las enfermedades de cáncer o cualquier otra enfermedad grave pero se ha demostrado que la exposición prolongada a las geopatías degenera en enfermedades muy graves que pueden llegar a ser mortales.

Lo primero es buscar un profesional de la radiestesia que pueda testar si el mal que nos aqueja es debido a una geopatología. De ser positivo el testeo, el radiestesista podrá aportar soluciones bien restaurando bioenergéticamente el cuerpo, bien haciendo cambios en nuestro domicilio o trabajo, usando armonizadores o aumentando la energía y/o neutralizando, etc.

Por último, deciros que la radiestesia no es ninguna técnica de sanación, no exime de seguir acudiendo al médico ni de seguir sus recomendaciones. La radiestesia define dónde está el orígen de nuestro mal y nos proporciona la oportunidad de arrancar de raiz dicho origen, de forma que podamos sanar con garantías.