Archivo | septiembre 2014

Yo soy tu Síntoma

soy tu sintoma

YO SOY TU SÍNTOMA. Hagamos caso de lo que nuestro cuerpo nos esta diciendo.

Hola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, gripe, dolor de garganta, insuficiencia renal,diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo, ¿tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?.

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: “Cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.

Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo??
Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad”.
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.
Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.
¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: “por qué apareció este síntoma en mi vida”, “qué querrá decirme”?.¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?,
¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?.

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.
¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?
Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita.
Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia
como si yo fuera un trofeo.
Estoy harto de que digas:
“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.
“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.
“Siempre yo con mi migrañas”.
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!”.

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!
Atte,
El síntoma.

Fuente: Internet

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El alma de un suicida

el alma de un suicida

Parece ser que el don más preciado que tenemos es la VIDA pero ¿se nos da una vida condicionada?, ¿a condición de que se haga buen uso de ella, condicionada a que seamos buenos, condicionada a que la respetemos?

Si la respuesta a todas estas preguntas fuera un Sí, en el purgatorio habría más seres que seres en todos los planetas, por su propio peso caería.

Mi humilde opinión es que se nos da una Vida en la que poder llegar a nuestros más altos propósitos pero gozamos del libre albedrío, es decir, nosotros decidimos cuántas vueltas dar, cuánto tardar, qué experiencias atravesar para llegar a ese propósito final.

No quiero decir con esto que la Vida no valga nada. No. Una vida es sinónimo de experiencia y aprendizaje, es camino abierto en el cual alcanzar el propósito.

Pero cuando se nos da la vida se  nos da el derecho de disponer de ella libremente. Si no fuera así, si fuera condicionada, no habría asesinatos, ni suicidios, ni violaciones, cuidaríamos de nuestro cuerpo para alongar su vida.

¿Es eso lo que realmente existe? No.

Se dice que el suicidio es un pecado mortal tal como el aborto, el asesinato, etc. pues incumple un mandamiento de Dios: No matarás. Y quien cometa pecado mortal será dirigido al purgatorio donde será castigado con penas hasta redimir la ofrenda.

En primer lugar, el susodicho mandamiento de Dios no era una orden sino una afirmación. Para los que creemos en la reencarnación simplemente este mandamiento es una advertencia que nos dice: aunque asesines (el cuerpo), el alma no muere.

En segundo lugar, al purgatorio vamos todos, es un lugar de trance donde hacemos una revisión no sólo de la vida que acabamos de abandonar sino incluso de las anteriores. En el purgatorio expiamos nuestras ofrendas, por decirlo de alguna forma, vemos qué hemos conseguido y qué no, dónde hemos fallado y dónde hemos adelantado. Hecha la expiación, el alma continúa su camino.

Pero ¿quién dictamina nuestra sentencia? ¿es Dios quien nos recrimina por nuestros actos? ¿Dios nos mantiene castigados en el purgatorio hasta que nos portemos bien? ¿Un Dios de amor, un padre, o una madre haría eso con uno de sus hijos? No. Porque somos nosotros quienes nos castigamos realmente. Si permanecemos en el purgatorio es porque, con anterioridad, establecimos un camino y si nuestros actos nos desviaron de nuestro camino impidiendo ver el progreso, se nos respeta nuestro deseo de estar en el purgatorio hasta que, por nosotros mismos, volvamos a reconocer nuestro camino. ¿No es eso lo que hacemos con nuestros hijos? Cuando sufren ciertas experiencias les dejamos permanecer a solas consigo mismo hasta que ellos mismos comprenden y están preparados, de nuevo, para salir y afrontar la vida.

Si, independiente a todo esto, tengo en cuenta que nada sucede por casualidad sino que todo obedece a un propósito, entonces, el que asesina a una persona, en realidad, le está ayudando a irse; a otros, por ejemplo, les cae una rama de un árbol andando por un paseo o se crean un cáncer terminal.

Sea como sea, cuando llega la hora de irse uno se va.

El que se origina un cáncer se está matando de igual forma que un suicida al tirarse a las vías del tren. Particularmente, no veo diferencia alguna entre ellos, el hecho es el mismo, quitarse la vida. Sin embargo, un suicidio claro está mal visto pero no por una creencia interior sino porque así se nos ha hecho ver durante siglos.

Nadie mata a nadie. Todo forma parte de un entramado de actos con el mismo propósito.

Así, considero, que el espíritu de un suicida tiene, ante Dios, la misma consideración que la de un asesino, una mujer que abortó o un santo.

Por otro lado, considero que el suicidio entra dentro del mismo plan que traemos cualquier otra persona. Es posible que el suicida haya venido a experimentar un sufrimiento incalculable que le lleve a medidas extremas para la comprensión y la aceptación de algo concreto.

Sin embargo, hay corrientes espirituales que afirman que el espíritu del suicida vaga por la tierra hasta cumplir con la establecida fecha de muerte y al quitarse prematuramente la vida ha de vagar hasta cumplir el plazo previsto.

No soy quien para desmentir esto ni cualquier otra teoría al respecto, sin embargo, mi creencia es bien distinta.

Continúan vagando porque se quitaron la vida y se “ven” vivos. Es tal el desconocimiento e ignorancia que tenemos respecto a lo que sucede cuando muere nuestro cuerpo que, muchas personas, no sólo los suicidas quedan vagando porque no entienden qué ha pasado. Si ha muerto cómo es que él se ve, se siente. Si está vivo cómo es que no le escuchan, no le ven. Es tal el desconcierto que se quedan vagando sin comprender.

Y aunque os parezca increíble de creer muchas de las almas a las que he dado luz me han dicho estar porque no sabían qué hacer, ni entendían qué había pasado, ni sabían cómo salir de la situación de vagabundeo.

Mi conclusión respecto al alma de personas pecaminosas es que somos tratadas con el mismo amor que las vidas de santos y que solo nosotros decidimos qué hacer, si hay alguien que se castiga es uno mismo y que de nosotros depende el camino a seguir, respetándosenos siempre nuestro libre albedrío.

Nota: Pido excusas si uso indebidamente espíritu y alma, son conceptos que aún estoy tratando de definir y detallar.

Escucha tu corazón

escucha tu corazón

¡Cuántas veces nos habremos oído decir: Eso lo he escuchado mil veces, siempre lo mismo¡¡

Y es que todo aquello que no se soluciona, todo lo que no se sana, todo lo que no se enmienda, se repite en nuestra vida, una y otra vez, hasta que lo solucionemos, lo sanemos o lo reparemos.

Realmente, somos cansinos.

Nos aferramos a nuestros supuestos “problemas” (sí, entrecomillado, porque, en realidad, los problemas no existen) como si ellos fueran los que nos hicieran sentir que estamos vivos, que somos alguien.

Estoy de acuerdo en que, desde que nacemos, se nos enseña que para conseguir algo se necesita de un gran esfuerzo, que mientras mayor sea el esfuerzo mayor la recompensa, que nada es gratis, que vivir en nuestra sociedad necesita de una gran capacidad para sortear los grandes obstáculos que vamos a tener y todo se nos muestra como una retahíla interminable de problemas a solucionar.

Sí, estamos predispuestos a quedarnos en ese estatus perpetuo de problemas sin solución, insalvables, predispuestos a observar exclusivamente las dificultades, los impedimentos.

Pero, ¿qué cuesta cambiar el chip, por qué no damos la vuelta a la tortilla? Si en nuestra vida los episodios se repiten, si vemos cómo los obstáculos no nos permiten continuar, por qué no damos la vuelta y vamos por otro camino?

Estamos viviendo en un mundo ilusorio, donde el tener es lo único importante: tener dinero, tener trabajo, tener una casa o dos, tener un coche, tener un ordenador, tener, tener, tener. Si tienes, entonces, eres feliz. Si no tienes, eres un pobre desgraciado. ¿seguro?

Cuando decidí hace años aniquilar todos los condicionamientos sociales, educacionales, familiares, etc que formaban mi personalidad y empezar de cero, se produjo un gran vacío dentro de mí por supuesto que, más tarde, se fue llenando a través de nuevos pensamientos, opiniones, sentimientos y emociones que he ido y continúo adquiriendo a través de la experiencia.

En aquel vacío, lo único que podía hacer era observar la naturaleza, vivir en el campo me ayudó en ese cometido. Durante la observación venía a mí repetidamente esto:

¿Qué me diferencia a mí respecto al resto de seres vivos que hay en la Tierra?

¿Por qué el árbol crece y acepta el cambio de las estaciones como si fuera uno con el ritmo? ¿Sufre el árbol o la planta la falta de agua o simplemente acepta la sequedad como parte de su desarrollo? ¿Se preocupa el árbol en si tendrá mañana suficiente comida?

Y los animales, ¿cómo pueden verse tan felices aquellos pájaros cuando está amenazando una fortísima tormenta? ¿qué preocupaciones tienen?. Comen, anidan, y disfrutan de la vida.

¿Acaso yo no tengo derecho a sentirme como el árbol o el pájaro?.

Las plantas y los animales no tienen por qué preocuparse, la naturaleza es uno con ellos y la naturaleza les aporta todo aquello que necesitan. Nada tienen, nada poseen y, sin embargo, todo vive en armonía, amor y felicidad.

¿Acaso no aporta la naturaleza lo mismo para mí? ¿Acaso no me brinda la naturaleza cobijo, alimentos y materia con qué arroparme? ¿Acaso yo no tengo oportunidad de gozar de esa armonía, ese amor y esa felicidad?

¿Qué me diferencia? La mente.

Mi mente estaba llena de basura, de condicionamientos, de normas estúpidas, de ideas egoístas, de apegos…

No se puede disfrutar de un hogar cuando se quiere un hogar mejor, no se puede disfrutar de la brisa del aire porque enreda tus cabellos, no se puede disfrutar de tu familia porque los problemas ocupan tu tiempo, tu mente y tu corazón, no puedes disfrutar de tu dinero porque te has metido en demasiados pagos para ….tener.

Nosotros mismos somos quienes nos obstaculizamos, quienes no nos permitimos disfrutar de lo poco o mucho que tenemos porque todo es insuficiente.

Estamos aquí, con el mismo objetivo que un animal o una planta, ser felices. Y, sin embargo, hemos sido traicionados por una mente amaestrada con malas artes.

¿No es hora de cambiar el chip? Aún crees que debes continuar con tu vida reviviendo las mismas situaciones, aún crees que tu camino es ese que se perfila tortuoso? ¿Acaso el perro se obsesiona con una pared en su afán de salir a la calle  o el pájaro se obceca en volar durante la tormenta?

Nosotros sí lo hacemos. Abre los ojos, abre tu mente. Despierta.

Si en tu camino hay obstáculos, da la vuelta, anda otro camino. Y ten la seguridad de que ese otro camino te traerá mayores recompensas que el que dejas.

Si en tu vida se repiten los mismos consejos pregúntate ¿por qué? ¿No será que te has quedado bloqueado y no permites otras soluciones?

Creo que es hora de que revisemos nuestro pasado y nuestro presente, enmendando y tomando nuevas iniciativas podremos tener un futuro feliz.

Escuchad a vuestro corazón, dadle poder. Al final, la mente trabajará para él y no nosotros para la mente.

Remedios caseros y naturales para la psoriasis

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Obviando el origen emocional y mental de la psoriasis que atenderé en otro artículo, uno de los motivos que influyen en el desarrollo de la psoriasis es la falta de sol, el sol aunque no lo creamos es algo vital para el cuerpo, los rayos del sol retrasan la proliferación de las células; al no exponerse la persona al sol  en su piel emergen rápidamente las células nuevas sin haber eliminado las células muertas.

 Así que el primer remedio y el mejor de todos es:

Tomar baños de sol y de agua de mar,  estar en la playa disfrutando del sol y del agua. Cuando no es temporada o no podemos permitirnos el lujo de viajar hasta un lugar de playa, podemos aprovechar los días soleados para salir al exterior y tomar “literalmente” el sol. Esto es importante y para ello habrá que destaparse dejando al aire y al descubierto  aquéllas zonas corporales más afectadas. Es muy importante también permanecer con las heridas al descubierto todo el tiempo que se pueda a lo largo del día.

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Por otro lado, los baños de mar. Se puede suplir el mar con la bañera e incorporando sal marina en proporción suficiente que parezca que es el mismo agua de mar, sería conveniente bañarse a diario en este agua y no aclararse con el agua de la ducha. En caso de no disponer de bañera o no desear bañarse a diario, podemos hacer la mezcla de agua y sal marina (o agua de mar, si vives cerca o te la proporcionan) en garrafas de 5 litros, que nos permitirá lavarnos las zonas afectatadas, incluyendo la cabeza.

Otro de los factores importantes es la hidratación.

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El mejor remedio para una buena hidratación es el aceite de oliva virgen extra. El aceite de oliva es una poción mágica por excelencia, magos, brujas, hechiceros, curanderos, etc. etc. lo usan desde antiguo en la mayoría de sus remedios y rituales. Y en cuanto al aprovechamiento de sus virtudes tanto culinarias como cosméticas, nuestras abuelas usaban el aceite para hidratarse la piel de cara, manos y cuerpo, para suavizar callos y durezas, entre otras cosas, así como antiinflamatorio y analgésico en caso de golpes. Las virtudes de este aceite al usarlo en nuestra cocina son bien conocidas por todos.

Como remedio para hidratarse en caso de psoriasis tiene un gran valor pues, entre sus propiedades, cuenta con la cualidad de ser antiinflamatoria, hace que los hematomas desaparezcan así como el picor, el calor e incluso el dolor.

Es recomendable usar el aceite después de lavarse con agua marina y antes de acostarse, para que la piel absorba el aceite y nunca exponerse al sol con el  cuerpo recién hidratado con el aceite pues produciría quemaduras oscureciendo la piel.

Y, a lo largo del día, se puede volver a usar el aceite para aliviar aquéllas zonas en las que sentimos picor y quemazón.

 

Otros remedios, fáciles de usar:

1).- Aloe Vera:

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Hay que hacerse con una buena planta de Aloe Vera, se machacan unas cuantas hojas en un mortero quedando una especie de emplaste con jugo, esto que ha quedado se pone en las zonas más graves que tengamos.

También se puede exprimir con los dedos las hojas del Aloe Vera: al exprimir va saliendo un jugo, este jugo es que el que se unta en las zonas a tratar.

Después de haber usado el Aloe Vera mediante emplasto o untado el jugo durante unos 20 minutos sería conveniente lavar la zona con agua de mar.

 

2) Harina de Avena:psoriasis-avena

En un cazo se pone media taza de agua, se pone a hervir despacito, una vez que hierva se echa la harina de avena y se retira del fuego, remover hasta que quede una pasta, pero que la pasta no sea muy sólida que quede bien para ponerla encima de unas gasas. Una vez que se ha templado la mezcla que hemos hecho se untan unas gasas con harina de avena y se coloca en las zonas en las que más picazón sentimos. Dejar un buen rato y aclarar con agua de mar cuando hayamos terminado.

También se puede usar en la bañera: Se coloca dentro de un saquito 10 cucharadas de harina de avena y se introduce en el agua del baño el cual puede tener añadido sal marina. Bañarse con este agua.

 

3) Zanahoria:

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Se machaca la zanahoria hasta hacer una buena masa consistente y aplicar en las zonas que queramos, aclarar después con agua de mar.

 

4) Nogal: psoriasis-nogal

Se hace infusión con las hojas secas del nogal y se aplica mediante compresas mojadas de gasitas.

 

5) Caléndula:

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Se usan solo las flores. Con las flores se hace una infusión: la proporción son dos cucharadas de café de flores de caléndula en 1 vaso y medio de agua aprox. Se lleva a ebullición a fuego lento, una vez que hierve se retira del fuego y se deja reposar hasta que esté templado. Se empapan gasitas en la decocción de la caléndula y se coloca sobre las heridas. La caléndula es antipruriginoso, es decir, quita el picor y además es antiséptica y antinflamatorio.

– Para preparar aceite de caléndula: Dejar en maceración en un tarro de cristal las flores de caléndula en aceite de oliva, de forma que las flores ocupen como máximo la mitad del recipiente. Esto se deja macerando durante tres semanas, a la intemperie, en un lugar resguardado de la luz directa del sol. Finalmente, se filtra y se guarda en un recipiente hermético.

Este aceite se usa de igual forma que el aceite de oliva, se unta o se extiende en aquéllas zonas a tratar pero ojo

 

Recomendación:Hay que tener cuidado con los jabones, es preferible usar un jabón con un ph neutro y lo ideal sería un jabón natural de caléndula y/o de aceite de oliva.

 

En cuanto a ayudar por via de alimentación:

 

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* El Diente de león se puede comer en ensalada o hacerse en infusión. El diente de león proporciona vitamina a y c que ayuda a retrasar la proliferación de células de la piel, además de depurar la sangre y el hígado, limpiando el organismo de sustancias tóxicas y, por tanto, limpiando la piel.

* El Cardo Mariano que tiene las mismas características que el diente de león.

Con estas dos plantas se puede hacer una infusión, se puede empezar por una infusión al día para ver cómo  sienta y si no hay problema se puede tomar hasta 3 infusiones al día.

Ojo, en herbolarios se recomienda mucho la Bardana como remedio para la psoriasis, esta planta disminuye los niveles de azúcar en la sangre, cuidado.

 

Por otro lado, en cuanto a alimentos a ingerir….

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Todo tipo de verduras y frutas frescas: espinacas, zanahorias, berro, borraja, albahaca, calabaza, tomate, esparrago, pimientos, naranjas, pomelos, plátanos, melones, manzanas, pina, peras, apio, guisantes, uvas, patatas, mangos, rábanos, coles de bruselas, lechuga, endivias, calabacín, coliflor, remolacha, guisantes, etc.

Viene bien aunque en menor medida el hígado y la yema de huevo.

Y entre los pescados, el pescado azul: sardinas, atún, etc.